Los genitales femeninos y
las estructuras de la pelvis se examinan por inspección simple,
usando el espéculo vaginal y por palpación.
Al comienzo del examen, debe
ponerse guantes en ambas manos. Posteriormente, para la palpación bimanual..
El examen comienza con:
-La
inspección de los genitales externos
- Palpación del
orificio vaginal
- Inspección con el espéculo vaginal de la vagina y el cuello
uterino
-La palpación bimanual para evaluar las estructuras pélvicas internas
y, en algunos casos, se realiza la palpación rectovaginal.
MINIMICE LA TENSION
Debemos darle seguridad al paciente, hablar un poco para disminuir la tension y asi tener mejor relacion medico paciente. Las mujeres a menudo tienen
sentimientos negativos acerca de los exámenes genital y pélvico, y pueden incluso
evitar las prácticas de pesquisajes de salud recomendadas, tales como la prueba
de Papanicolau (Pap) para detectar el cáncer cervical (conocida entre nosotros
como prueba citológica o citología vaginal), debido a que le temen al examen o,
paradójicamente, a un resultado positivo.
PREPARACION Y LA POSICION
Antes del examen pélvico dígale
a la paciente que evacue su vejiga. Tratando de no lesionar el pudor de la
mujer proceda a colocarla en posición ginecológica o de litotomía. Ayúdele a
colocarse en posición, con el auxilio de la enfermera, si está disponible.
Coloque sus pies en los estribos para mantener la posición de las piernas.
Debe aplicarse un lubricante
hidrosoluble a los dedos enguantados, para facilitar la penetración vaginal,
solo durante el examen bimanual. Si el lubricante se obtiene de un tubo grande
que se usa repetidamente, el tubo debe apretarse de manera que permita al
lubricante caer en los dedos enguantados. Estos nunca deben pegarse a la
abertura del tubo, lo que pudiera contaminar su contenido. La vagina nunca debe
examinarse después del recto, a menos que usted se lave de nuevo las manos y
cambie de guantes. Si se sospecha o está presente alguna infección.
ENFOQUE
DEL EXAMEN Y EL REGISTRO ESCRITO
– Genitales externos: color
y pigmentación, forma y simetría, secreciones y lesiones.
– Estructuras vaginales: integridad
de la piel, posición y forma del cuello, color, características del orificio
cervical, lesiones o secreciones del cuello, tono muscular vaginal.
– Útero: posición, forma y
consistencia, movilidad, masas, dolor o molestias a la palpación.
– Anejos: tamaño, contorno y
consistencia de los ovarios, masas y molestias a la palpación.
– Fondos de saco: descartar
la existencia de abombamientos y/o dolor.
TÉCNICAS
DE EXPLORACIÓN
EXAMINE LAS ESTRUCTURAS DEL PERINÉ
Inspeccione los genitales externos:
Este examen tiene un gran
interés, ya que mediante la simple observación de la vulva podemos detectar
desde el grado de desarrollo sexual de la mujer si esta es muy joven, hasta la
presencia de malformaciones congénitas o de algún otro proceso no detectado
anteriormente.
Debe observar la presencia y
la disposición del vello, el grosor de los grandes labios, el tamaño del
clítoris, la presencia de un himen intacto o no, las secreciones vestibulares,
el grado de abertura vulvar y la presencia o no de prolapso.
a) Antes de tocar los genitales,
toque el dorso del muslo de la mujer con el dorso de la mano, para prevenir la
tensión muscular súbita con el contacto de los dedos.
b) Entonces, use los dedos
índice y pulgar de su mano no dominante para separar suavemente los labios de
manera que sean visibles claramente el clítoris, el meato urinario y el orificio
vaginal. Fíjese en el color y la pigmentación, la forma y simetría de las
estructuras y si hay alguna lesión de la piel o secreción, así como en la
distribución del vello pubiano.
Hallazgos normales: el color
de los labios menores varía del rosado pálido al rojo. Puede observarse
pigmentación parda o azulada. La piel que rodea los labios debe tener
sobretonos rosados o pardos. Los labios mayores habitualmente son simétricos y
el rango de la forma de los labios menores va desde triangular hasta semicircular.
Los bordes de los labios menores pueden ser lisos o irregulares y pueden protruir
a través de los labios mayores.
La secreción vaginal normal
es inodora, no irritante, cuya apariencia varía de acuerdo con el ciclo
menstrual. Después de la menstruación puede observarse una ligera secreción
blanquecina; durante la ovulación habitualmente hay una secreción clara más
fina. Después de la ovulación la secreción puede ser de nuevo más espesa y
blanquecina.
Algunas mujeres observan los
cambios de la secreción o el color y la consistencia del mucus cervical para
estimar la ovulación con propósitos, o de embarazo o de contracepción.
Palpe las glándulas de Skene y las de Bartholin:
a) Mientras continúa separando
con su mano no dominante, inserte en la vagina el dedo índice de su otra mano.
Palpe las glándulas de Skene, ejerciendo una ligera presión contra la pared
anterior de la vagina y moviendo sus dedos de dentro hacia fuera. La secreción
por el meato urinario con esta maniobra es anormal y debe cultivarse.
b) Palpe las glándulas de
Bartholin, a cada lado del introito vaginal posterior, colocando su dedo índice
dentro de la vagina, en la porción inferior de cada cara lateral, y su dedo
pulgar en oposición, sobre el labio mayor de ese lado. Presione suavemente la piel
entre el pulgar y el índice.
La aparición de secreción o
dolor indica inflamación de la glándula de Bartholin (Bartholinitis).
Examine la musculatura vaginal:
a) Con su índice insertado
2-4 cm dentro de la vagina, pida a la mujer que apriete alrededor de su dedo,
para evaluar el tono muscular. El buen tono muscular se manifiesta por la
capacidad de estrechar la vagina alrededor del dedo del examinador. El tono
muscular es habitualmente más firme en las mujeres nulíparas.
b) Coloque sus dedos índice
y del medio en el borde inferior del orificio vaginal y separe los labios
mayores, desplazando los dedos lateralmente.
Pida a la mujer que puje, de
manera que pueda inspeccionar el orificio vaginal. Observe si existe algún
abultamiento, lo que puede indicar cistocele (herniación de la vejiga dentro de
la vagina) o rectocele (herniación del recto dentro de la vagina) o ambos
(rectocistocele), y alguna salida de orina.
B.
REALICE EL EXAMEN CON ESPÉCULO.
Espéculos vaginales. Pueden
ser de metal o de plástico desechable, aunque este último es habitualmente más
incómodo. Varían en forma y tamaño.
Inspeccione
la vagina:
Cuando requiera explorar las
paredes vaginales anterior y posterior, rote el espéculo cerrado y ábralo en
posición lateral (formando un ángulo de 90° con la posición normal) o
introdúzcalo y ábralo después, sin rotar.
Apariencia vaginal normal:
es de color rosado con arrugas, estructuras parecidas a crestas, producidas por
pliegues de la membrana mucosa. Las secreciones vaginales normales pueden darle
a la piel una apariencia húmeda y brillante. En la mujer posmenopáusica las
paredes pueden ser rosa pálida y menos rugosas.
C.
REALICE EL TACTO VAGINAL.
Después de retirado el
espéculo, proceda a realizar el tacto vaginal, para lo cual utilizará un guante
estéril, preferiblemente con lubricante.
Palpe la vagina y el cuello:
a) Colóquese de pie, frente
o a un costado de la mujer según le sea más fácil, y efectúe con delicadeza la
introducción de los dedos índice y del medio, enguantados y lubricados, para
palpar la vagina
b) Inserte sus dedos siguiendo
el contorno natural de la vagina, ejerciendo una ligera presión posterior. Mantenga
su pulgar en abducción y los otros dedos flexionados. Si la abertura vaginal es
muy pequeña, probablemente tenga que usar un solo dedo.
c) Palpe la pared vaginal
buscando nódulos, masas o dolor. Palpe el cuello y precise su posición,
movilidad, consistencia y sensibilidad.
Palpar masas es anormal. No
mal interprete las rugosidades por masas. El cuello es firme, parecido a la
punta de la nariz, y movible.
2.
Realice la palpación bimanual de las estructuras pélvicas:
a) Manténgase de pie, con el
dedo índice y del medio en la vagina.
b) Coloque la mano opuesta,
que ahora puede no estar enguantada, sobre el abdomen entre el ombligo y la sínfisis
del pubis.
d) Palpe el útero presionando
hacia abajo con la mano abdominal dirigida hacia la mano vaginal, que sostiene firmemente
la vagina, ejerciendo una ligera presión contra el periné con los dedos que
están afuera flexionados.
El útero debe palparse
justamente por encima de la sínfisis del pubis y debe ser ligeramente movible cuando
se aplica presión durante la palpación bimanual. Por la palpación puede notarse
una ligera molestia secundaria a la tensión muscular. El útero en retroversión
habitualmente no es palpable con este procedimiento. Palpe la pared anterior y
el fondo del útero buscando masas o dolor.
Hallazgos normales: el útero
tiene forma de pera y es firme y liso. El tamaño promedio del útero de la mujer
no embarazada tiene unos 8 cm de diámetro mayor o longitudinal, de los cuales 3
cm corresponden al cuello; unos 4-5 cm de diámetro transversal a nivel del fondo
(de cuerno a cuerno), que disminuye progresivamente hacia el cuello, y unos 3
cm de espesor o diámetro anteroposterior.
e) Mueva sus dedos vaginales
hacia el fondo de saco lateral derecho y rote su mano de manera que su palma mire
hacia arriba. Mueva la mano abdominal hacia el cuadrante inferior derecho. El
ovario y el anejo, que no siempre se palpan, pueden ahora atraparse para su
examen, entre sus dos manos.
f) Mueva ahora sus dedos
vaginales hacia el fondo de saco lateral izquierdo y su mano abdominal hacia el
cuadrante inferior izquierdo para la palpación del ovario y la trompa
izquierdos.
Hallazgos normales: las
trompas de Falopio no se palpan habitualmente. Los ovarios pueden o no palparse
y pueden sentirse pequeños, firmes, de forma almendrada, movibles y lisos, sin
masas. Sus dimensiones son: 3-5 cm de diámetro mayor, 2-3 cm de diámetro
transversal y 1-2 cm de espesor. Es común una ligera molestia a la palpación.
El resultado de esta exploración
se anotará en la historia clínica y se dibujará en ella cualquier modificación encontrada.
D.
REALICE EL TACTO RECTAL.
1. Saque sus dedos de la
vagina y cambie el guante. El cambio de guantes protege contra una posible
contaminación del recto con las secreciones vaginales.
2. Lubrique el índice de su
mano nuevamente enguantada. Explique el proceder y pídale a la mujer que comience
la respiración de relajación, ya que la respiración profunda ayuda a relajar el
esfínter anal. Dígale que adicionalmente puede sentir sensación de defecar.
El resto de la técnica del tacto
rectal ya fue descrita en el estudio del sistema digestivo. El tacto rectal es la elección
lógica en mujeres vírgenes y resulta de gran utilidad en los procesos neoplásicos,
para detectar el grado de infiltración de los parametrios o de los ligamentos
uterosacros, así como las tumoraciones quísticas o no.
La indicación de un enema
evacuante, antes de realizar esta exploración, resulta de mucha utilidad, sobre
todo en pacientes constipadas.
E.
COMPLETE EL EXAMEN FÍSICO.
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